20 juny 2008

L'OPINIÓ

Homenaje en la Fosa Común del Cementerio de Valencia: 41.00 metros cuadrados y más de 27.000 asesinados e inmolados por el régimen fascista de Franco.

A veces no hay nada más socorrido que las meteduras de pata, las “soflamas de índole catequista” o sencillamente la mala fe, para poner en primer término de los informativos y en discusión, cuestiones ocultadas o tergiversadas por los medios de comunicación y las instituciones del estado.
Y eso, precisamente eso, es lo que ha sucedido, con el flamante Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, la delegación de expresos políticos y la bandera republicana.
Ni el acto se celebraba en el hemiciclo, ni en sesión plenaria del Congreso. El lugar: la Sala de Columnas del mismo, con lo que no se puede aducir reglamento protocolario específico alguno. Añadir, con ese deje particular a él, que la bandera republicana y gritar ¡Viva la República! es Ilegal, demuestra, por parte de Bono una laguna jurídica absoluta. Muy grave en quien ejerce uno de los cargos institucionales más importante en un estado de derecho, aunque sea de baja intensidad como es el caso.
Y no se lo pierdan. Luego vienen los que “enmiendan la plana”, los “listillos”, a rematar, con la rotundidad característica de la ignorancia, “que esa manifestación fue inoportuna” o a agarrarse a la “transición” como si de “pila bautismal” se tratara.
Pero, veamos, el homenaje ¿a quién se hacía? ¿A un grupo de jubilados y jubiladas de un geriátrico aquejados de demencia senil regresiva? ¿O a una delegación de mujeres y hombres caracterizados, más allá de su edad, por su luchar contra el fascismo y por la legalidad republicana; a mujeres y hombres que han pasado por los horrores de la persecución, la tortura, encarcelamiento, deportación o exilio; a una representación de luchadores y luchadoras que han dejado en el camino del exterminio fascista a miles y miles de compañeras, compañeros y familiares? Dejemos las cosas claras. Porque estos actos institucionales se caracterizan por el paternalismo rancio, “pasar la mano por el lomo”, cosas que no tienen nada que ver con reconocimiento y justicia.
Si hay algo legal, es la República y no la indecente “transición” que hizo tabla rasa de los crímenes franquistas y equiparó a verdugos y víctimas. Si una deuda pendiente tiene este estado de baja calidad democrática es, precisamente, con los crímenes de lesa humanidad y la violación sistemática de los derechos humanos realizados durante los 40 años de fascismo. Es decir, con las víctimas y sus familias. Y, francamente, no creemos que un estado, como el actual, monárquico, instaurado por Franco y un rey que juró dos veces los “principios que fundamentan el movimiento nacional” (al ser nombrado sucesor, por él, y rey, a su muerte), pero no la raquítica Constitución democrática de 1978, vaya a llevar a cabo la recuperación de la memoria histórica republicana, basada en la Verdad, la Justicia y la Reparación. Aunque se haya lavado en la “pila bautismal” de la “transición”.
Felicitamos al compañero que tuvo el coraje de exhibir el símbolo de la libertad, la justicia social y el antifascismo: la Bandera Tricolor.

¡VIVA LA REPÚBLICA! ¡A POR LA TERCERA!

Colectivo de opinión “Comandante Virgilio Leret Ruiz”



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